Inciden investigadores del CUCS en revertir desnutrición en Agua Caliente, Poncitlán

El estudio transdisciplinario del doctor Felipe Lozano Kasten, continuará para corroborar si la desnutrición es un factor detonante de insuficiencia renal

Investigadores de la Universidad de Guadalajara (UdeG), liderados por el doctor Felipe Lozano Kasten, profesor del Departamento de Salud Pública, del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), comienzan a relacionar y a analizar estadísticamente la desnutrición con insuficiencia renal, metales pesados y sus efectos en la salud de los pobladores de Agua Caliente, Municipio de Poncitlán.

 

La implementación de comedores en las escuelas, así como la impartición de cursos en torno a la preparación de alimentos durante el último semestre de 2017, por parte del grupo interdisciplinario de la UdeG y las autoridades municipales, obtuvieron buenos resultados.

 

“Por primera vez, el gobierno estatal y los académicos nos hemos conjuntado en un programa que hemos construido con cocina, comedor, con asesoría de nutriólogas, con alimentos frescos, generando desde hace tres meses un comedor. Los niños han empezado a subir de peso, lo que no se había logrado en años”, destacó Lozano Kasten.

 

A pesar de que los niños presentan desnutrición, resaltó, “no tienen anemia, al contrario, hemos encontrado niños con hemoglobina elevada, y estamos hablando de, posiblemente, otras instancias que estén ocasionando eso en los pequeños”.

 

“Creemos que, a vuelta de un año, podremos revertir esa desnutrición crónica y aguda en los niños” afectados con daño renal, agregó.

 

El estudio, iniciado hace dos años y que involucra a 340 niños de los niveles preescolar, primaria y secundaria –grupo que representa casi 70 por ciento de la población total de Agua Caliente–, además de demostrar que 160 de ellos, principalmente de 5 a 14 años, presentan daño renal, reveló creencias socioculturales que van en detrimento de la salud de la mujer.

 

“Las dos últimas muertes del año pasado, por insuficiencia renal, fueron niñas menores de 10 años. Las estudiamos a fondo, y la primera nunca fue llevada a consulta médica, el padre no lo permitió”, detalló Lozano Kasten.

 

“Son usos y costumbres locales –añadió–. La otra niña sólo vino a atención médica a Guadalajara cuando ya estaba inconsciente. Entonces, esto es parte de lo que estamos estudiando, es la equidad de género, el valor de la mujer en la comunidad”.

 

Las diferencias en nutrición y las relativas a atención médica entre niñas y niños serán abordadas en un proyecto de investigación que está a cargo de un grupo de antropólogos de la Universidad de Liverpool y del CIESAS.

 

Se espera que en las próximas semanas se puedan dar a conocer los resultados del último muestreo realizado en diciembre pasado, gracias al equipo financiado por la UdeG con un monto de más de 600 mil dólares con el objetivo de continuar con la identificación de pesticidas en orina y sangre de los pobladores, luego la etapa de identificación de partículas y cuál es la vía por la que los habitantes adquieren los tóxicos.

 

Como parte de la investigación se hizo un mismo muestreo en sangre y orina en una población con características similares, en Ahuacapán, al sur del Municipio de Autlán, donde se encontró la presencia de pesticidas en los mismos niveles que en los niños de Agua Caliente; sin embargo, éstos no presentaron desnutrición ni daño renal.

 

“Compararemos poblaciones de niños, qué les pasa a unos, cómo viven otros en condiciones de pobreza. Por el momento, sólo el daño renal lo encontramos en Chapala”, subrayó el investigador.

 

 

A T E N T A M E N T E

"Piensa y Trabaja"

Guadalajara, Jal., 14 de enero de 2018

 

Texto: Dania Palacios

Fotografía: Adriana González