Especialista derrumba con argumentos científicos los mitos post-aborto

La activista invitada por el Departamento de Psicología Aplicada disertó sobre este tópico en conferencia virtual

Con fundamentos científicos es como se pueden rebatir los mitos que existen en torno al aborto, aseveró la integrante de la asociación civil Acompañamiento después de un Aborto Seguro (ADAS), Olivia Ortiz al referir que en más de una década de brindar este servicio en la Ciudad de México donde está permitida la interrupción legal y voluntaria del embarazo hasta la doceava semana de gestación, se ha comprobado que “el mayor factor de riesgo para la salud mental y emocional post-aborto, es la salud mental pre-aborto, y no la experiencia del aborto en sí misma”.

Al dictar la Conferencia “Mitos Post-aborto” impartida a estudiantes de la Licenciatura en Psicología del CUCS, la psicóloga Clínica por la UNAM, detalla que tanto la depresión, infertilidad, drogadicción, cáncer o culpa son solo algunos de los mitos que circundan en torno a la interrupción del embarazo y que la catalogan como una experiencia negativa.

“Cuando hablamos de los mitos sobre el aborto, tenemos que pensar que muchos de estos están relacionados con cuestionar la seguridad del aborto y se plantea como si fuera un procedimiento riesgoso que va a tener secuelas físicas, emocionales y psicológicas”.

Ante ello, la especialista sustenta su respuesta en la vasta literatura que indica lo contrario desde que se despenalizó este procedimiento y se protocolizaron los métodos seguros, a partir de lo cual ya nadie “se cuestiona si el proceso deja secuelas físicas, excepto cuando está practicado, insisto, bajo condiciones inseguras o con personal no capacitado”.

Respecto al síndrome post-aborto, Olivia Ortiz refirió que la evidencia científica no ha encontrado vínculo alguno entre tener un aborto y experimentar problemas de salud mental posterior, para lo cual aprovechó en distinguir la ciencia y de la pseudociencia, la primera basada en el método científico y la segunda basada en conclusiones a priori para las que crea argumentos a posteriori para sostenerlas.

“Desde los años 90 se realiza investigación internacional en las que se muestran contradicciones y sesgos metodológicos imposibles de sostener, por lo que no existe evidencia científica que sustente el Síndrome Post-aborto como un diagnóstico legítimo de salud mental”.

Aclara que esta evidencia refiere a mujeres sanas, para quienes el aborto legal y voluntario, practicado de manera segura, rara vez representa consecuencias negativas inmediatas y duraderas en su salud mental. Pero enfatiza en “mujeres sanas”, toda vez que uno de los principales factores de riesgo para la salud mental y emocional post-aborto es la salud mental pre-aborto y no la experiencia del aborto en sí.

Sostuvo lo anterior en el estudio conocido como Turnaway realizado en Estados Unidos en 2014 en el que hicieron un seguimiento durante 5 años a 800 mujeres para documentar la experiencia post-aborto y la compararon con mujeres a quienes se les negó el aborto por exceder el límite de tiempo gestacional del producto.

“Lo que nos aporta este estudio es que a quienes se les negó el aborto deseado presentaron más emociones negativas que aquellas que se practicaron el aborto deseado. En la primera semana el 95 por ciento de las personas que obtuvieron un aborto sintieron que abortar había sido la decisión correcta; a los 3 años el 99 por ciento ratificó que abortar había sido la decisión correcta y a los  5 años, las investigadoras no encontraron diferencias entre las mujeres que tuvieron acceso al aborto y aquellas a quienes se les negó en relación a depresión, culpa, satisfacción con la vida y trastorno de estrés post-traumático”.

Refirió también el estudio realizado por el Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” publicado en 2019, que buscó examinar los factores psicosociales y la sintomatología depresiva en mujeres que llevaron a cabo una interrupción legal del embarazo en una clínica de la Ciudad de México.

Detalló que de una muestra de 114 mujeres entrevistadas, sólo 26 por ciento de éstas, presentaron sintomatología depresiva y el 73 por ciento de éstas no presentó ninguna sintomatología depresiva tras la práctica del aborto.

El estudio revela que las emociones negativas como estrés, preocupación y ansiedad se identificaron principalmente en el momento de la noticia del embarazo, mismas que disminuyeron cuando tomaron la decisión de abortar y más aún al término del procedimiento, quienes por el contrario refirieron sentirse “aliviadas”.

Aquí, la Olivia Ortiz lanzó la pregunta si en realidad existe miedo genuino de las mujeres a abortar o solo están respondiendo a “tácticas de miedo” impuestas por quienes se oponen al aborto.

Tras afirmar que el “aborto no es una enfermedad”, la conferencista invitada aseveró que ADAS precisó que la forma de operar de la agrupación, es mediante “intervenciones” que puedan modificar o replantear la forma como las mujeres han sido intervenidas por la sociedad  a lo largo de su vida que van desde la educación, la cultura, la religión, etc. Y lo hace a través de tres niveles de “intervención”: Empoderamiento con acompañamiento; información y una perspectiva afirmativa de la interrupción del embarazo.

“ADAS lo que plantea que una mujer que está afrontando un embarazo no deseado se vuelve un fuego cruzado de una cantidad de información relacionada en contra y a favor del aborto, situación en la que ADAS “interviene” para recordarle que ella puede intervenir en su propio proceso de manera activa”.

La "Intervención ADAS", dijo, surgió hace 13 años “como una alternativa de atención emocional a mujeres que voluntariamente, interrumpieron un embarazo para evitar el silencio y la soledad de dicha experiencia. Es una intervención profesional con un marco de referencia que toma elementos de la psicoterapia narrativa, el psicoanálisis, el feminismo y las teorías de género, para que la mujer clarifique el dilema de la situación embarazo-aborto y las condiciones en las que lo enfrentó. Añadió que ADAS ofrece un espacio confidencial, respetuoso, con escucha atenta y sin juicios de cada mujer que protege y promueve los derechos sexuales y reproductivos.

A t e n t a m e n t e

“Piensa y Trabaja”

“Año de la Transición Energética en la Universidad de Guadalajara”

 

Texto: Nelda Judith Anzar

Fotografía: Cortesía