La violencia afecta nuestra calidad de vida incluso cuando no nos damos cuenta: ALUNA, A.C.

La tercera sesión del Seminario Ignacio Martín Baró se llevó a cabo siguiendo la línea de sus antecesoras

Miedo, apatía, individualismo, disminución de la calidad de vida y de la alegría son algunos de los efectos secundarios de la violencia sociopolítica, afirmó la coordinadora de equipo de acompañamiento psicosocial de ALUNA A.C, psicóloga Laura Espinoza Gómez en la tercera sesión del Seminario Ignacio Martín Baró titulada “Abordaje teórico-metodológico del miedo en el enfoque psicosocial” donde afirmó que la participación social es un elemento indispensable para combatir la violencia, pero se ve suprimido como consecuencia de la misma.

“Como las ondas del agua cuando arrojamos una piedra, el daño que se produce a raíz de la violencia es grande y se extiende por todas partes. Hay impactos a nivel social, individual, comunitario, familiar. En relación con el daño social, vemos que empieza desde el normalizar y legitimar la violencia, asumiendo que no hay nada que se pueda hacer frente a esto que se ve tan grande y tan monstruoso y eso nos lleva a la inactividad, a no hacer nada”.

Espinoza Gómez afirmó que, aunque la sociedad en general se percibe como lejana a los hechos violentos existentes, es imposible que esto no afecte la calidad de vida incluso en las esferas más íntimas, obligando a las personas a abandonar muchos aspectos vitales para la socialización como la convivencia en espacios públicos, la solidaridad y por supuesto, la posibilidad de relacionarse con los otros en un clima de confianza con el fin de preservar la seguridad personal.

“La violencia afecta nuestra calidad de vida incluso cuando no nos damos cuenta porque renunciamos a muchas cosas, entre ellas la alegría que ya no es asequible cuando se piensa en todo lo que puede pasar. También está el aislamiento y la desconfianza generalizada que llevan al individualismo, pensamos mucho en el yo y en lo mío y lo que le pase al otro ya no es asunto mío y esto lleva a que no nos queramos relacionar entre nosotros porque ya no sabemos quién es quién y los riesgos que eso puede implicar para la seguridad personal”.

Por otra parte, el colaborador de equipo de acompañamiento psicosocial de ALUNA A.C, psicólogo Rodrigo Morales Romero, agregó que el miedo es un elemento inherente a la ruptura del tejido social, manifestándose a nivel individual, colectivo y por supuesto, como respuesta a la violencia sociopolítica.

“En primer lugar, el miedo que nos alerta, es un mecanismo de defensa o huida que nos permite salvaguardarnos, sin embargo, en este contexto de represión, el miedo se convierte en una emoción colectiva que impacta a miles de sujetos que se encuentran bajo la misma amenaza, muchas veces aparece en respuesta no solo a la violencia como un hecho concreto, sino a la visibilización de la misma, lo cual conlleva al control a partir de la ambivalencia”.

Finalmente, Espinoza Gómez y Morales Romero afirmaron que, en el objetivo principal del enfoque psicosocial, se busca transformar la respuesta individualizadora que aísla a los individuos en una respuesta que permita defender y actuar con solidaridad entre los sujetos que se enfrentan ante las mismas amenazas.  

El Seminario Igancio Martín Baró es organizado por el Departamento de Psicología Aplicada, consistente en conferencias mensuales, sumando cuatro por ciclo lectivo. Ésta fue la tercera.

A t e n t a m e n t e

“Piensa y Trabaja”

Guadalajara,Jal., a 20 de marzo de 2019

 

Texto: Danae Barragán

Revisó: Nelda Judith Anzar

Fotografía: Fyda Villa Alejandre