Buscan involucrar a docentes y estudiantes en acciones de prevención de la violencia

Imparte investigadora del Departamento de Psicología Básica conferencia sobre prevención de la violencia y atención de casos

“Acciones de prevención de la violencia y atención de casos” fue el tema de la ponencia que la Dra. Patricia Ortega Medellín impartió a instancias de la Coordinación de Servicios Académicos y de la Oficina de la Defensoría de Derechos Universitarios del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), misma que tuvo el propósito de involucrar  tanto estudiantes como a profesores en acciones de prevención de la violencia y que conozcan cómo debe brindarse la atención a las víctimas.

La profesora investigadora del Departamento de Psicología Básica expuso que la violencia sexual es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “todo acto sexual; la tentativa de consumar un acto sexual; los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados; las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar, la escuela, el lugar de trabajo y la calle".

Aunque no se conoce el alcance real de la violencia sexual,  los datos disponibles que se revisaron para realizar el Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud sugieren que una de cada cinco mujeres puede sufrir violencia sexual por parte de su pareja a lo largo de su vida. En estudios sobre la violencia sexual realizados en Canadá, Finlandia, Suiza, Gran Bretaña y los Estados Unidos de América, entre el 2 y el 13 por ciento de las mujeres denunciaron haber sido víctimas de un intento de violación o de una violación completa por parte de su pareja a lo largo de su vida. En estudios que se basan en grupos más pequeños de población, por ejemplo en Londres (Inglaterra), Guadalajara (México) y la provincia de Midlands (Zimbabwe), se indica que las tasas son superiores, situándose en un 25 por ciento aproximadamente.

Ante alumnos que llenaron el Auditorio Ramón Córdoba, la también representante en Jalisco de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos señaló que la violencia sexual se manifiesta a través de violaciones “correctivas” (orientadas a corregir preferencias lésbico-gay), incesto, abuso sexual infantil y abuso sexual de la pareja. También a través de contacto sexual o caricias no deseadas, acoso sexual (callejero, en el trabajo, o en la escuela), explotación sexual, exhibicionismo o vouyerismo.

Detalló que la característica infalible de la violencia sexual es que es una práctica no deseada, no tiene el consentimiento del receptor, está orientada por la coacción que puede ocurrir a través de la fuerza física, la intimidación, la violencia psicológica, la extorsión las amenazas o el abuso de una situación de poder o de desigualdad entre las personas.

La especialista, advirtió que “normalizar la violencia es el primer error que comenten las víctimas y la sociedad” y enumeró los factores sociales que favorecen la violencia sexual como el mito del amor romántico, las normas y tradiciones que favorecen el machismo, las sanciones jurídicas poco rigurosas y la cultura patriarcal machista.

Dejó muy en claro que una víctima de violencia sexual siempre requiere que se crea en su palabra y refirió que de acuerdo a un estudio del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, una víctima no encuentra eco hasta después de que planteó la agresión sufrida a 19 personas sin que le hayan creído y sin haber obtenido el apoyo necesario.

Tras exponer los pasos a seguir para brindar la atención a las víctimas, Ortega Medellín recomendó como un elemento indispensable romper el vínculo de poder entre la víctima y el agresor para después hacer público el hecho, sobre todo entre el círculo cercano al agresor. Advirtió que “si no se denuncia, se cataloga como encubrimiento. Se le debe brindar acompañamiento psicológico, legal y físico, así como valorar el riesgo de la persona agredida en tanto su agresor sea una persona con poder o apoyo.

“Nunca tendrán la comodidad de nuestro silencio”, expuso al cerrar su disertación planteando algunas recomendaciones para prevenir la violencia de género: trabajar con el machismo propio, promover la igualdad entre hombres y mujeres, analizar la problemática y proponer alternativas, denunciar y visibilizar este tipo de violencia, vigilar que se cumpla la legislación en la materia, participar en la elaboración de reglamentos que sancionen a los agresores y proponer líneas para desarrollar políticas públicas tanto en el ámbito escolar como gubernamental o legislativo, así como  promover que los espacios propios estén libres de violencia.

 

A t e n t a m e n t e

“Piensa y Trabaja”

Guadalajara, Jal, a 4 de Febrero de 2020

 

Texto: Nelda Judith Anzar

Fotografía: Fryda Villa Alejandre