Adolescentes influidos por sus pares suelen tomar más decisiones riesgosas en materia de adicciones

Así lo afirmo el paidopsiquiatra del IMSS, Shigeo Cárdenas Fujita en conferencia impartida durante la Semana del Cerebro en CUCS 2020

Los adolescentes incrementan su involucramiento en conductas de riesgo al tener amigos que los presionan a tomar decisiones riesgosas como el consumo de sustancias nocivas, puesto que esto hace que se modifique su actividad cerebral y se pongan en riesgo, afirmó el paidopsiquiatra del Hospital de Pediatría de  Centro Médico Nacional de Occidente del IMSS, Dr. Luis Shigeo Cárdenas Fujita, al impartir la conferencia “Neurobiología de las Adicciones y Conducta de Riesgo” que dictó en el marco de la Semana del Cerebro  2020 que, como cada año, organizó el Departamento de Neurociencias del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS).

“Adolescentes acompañados de sus pares suelen aumentar el porcentaje de decisiones riesgosas”.

En un estudio paradigmático sobre el acto de conducir un vehículo, el especialista expuso que los adolescentes cuando van acompañados con amigos chocan más y toman decisiones más riesgosas al manejar, conducta que está sustentada en la actividad cerebral, siendo en el estriado ventral, donde las señales aumentan exponencialmente, se libera una sustancia conocida como dopamina en respuesta al estímulo que induce una mayor motivación y también genera un marcado incremento emocional sin análizar las consecuencias. Es por ello que para el adolescente es muy gratificante la aventura y creen que si no hay riesgo no hay aventura.

Refirió que es en la corteza prefrontal y lateral donde se recibe la principal actividad al momento de tomar una decisión, misma que en un adulto está madura, pero en un adolescente no, por lo que sus decisiones se toman de manera inconsiente y son más de tipo emocional.

“En los adolescentes no hay corteza prefrontal madura, realmente hay un núcleo accumbens que es muy hiperactivo, que hay una gran influencia de los pares y aparte socialmente se cree que la marihuana es como un té de manzanilla”.

Relató que los efectos nocivos de las drogas en el cuerpo son de tipo crónico, los hay de tipo directo como la intoxicación y con ello la alteración del ritmo cardiaco y respiratorio, en tanto que en el cerebro, provoca hiperactivación del centro del placer a través del sistema dopaminérgico mesencefálico -núcleo accumbens que es parte del cuerpo estriado ventral asociado al sistema límbico y por supuesto a las emociones. Además, el cerebro disminuye su metabolismo y por ende, todas las funciones de la corteza cerebral también se reducen. De las pocas funciones que quedan activas son las de tipo emocional.

Con el consumo de alcohol, por ejemplo los ventrículos crecen y el tamaño que estos alcanzan es proporcional a la cantidad de neuronas que se  pierden.

Mediante estudios experimentales se ha logrado comprender algunos de los mecanismos neurobiológicos de las adicciones. Así se comprobó cómo se activa el  núcleo accumbens en respuesta a la cantidad de dopamina que se libera. “Lo que se manifiesta con una vibración tónica, pero cuando se le da comida al ratoncito en el laboratorio, aumenta hasta 150 veces la cantidad de dopamina que libera al recibir la comida como recompensa“. Las recompensas naturales en el núcleo accumbens tienen que ver con funciones básicas, como tomar agua, comer, sexo y descanso. Sin embargo, cuando se consumen anfetaminas mejor conocidas como cristal, se genera un placer enorme en dicho núcleo que hace abandonar hasta las necesidades básicas”.

Lo anterior, dijo, lo ocasiona el consumo de cocaína, cristal o morfina. Al revisar los criterios diagnósticos de las adicciones, se puede observar que el trastorno por uso de sustancias desencadena problemas laborales, familiares y afectivos pues llega el momento en el que ninguna de estas áreas les dan gusto, gratificación o placer, a menos que sea por el consumo de alguna sustancia nociva.

Afirmó que el cerebro sí puede cambiar y sí se llega a recuperar. Pero para eso, entre los criterios diagnósticos destaca que deben transcurrir al menos 12 meses sin consumo para considerar una abstinencia sostenida.

La abstinencia sostenida puede verse afectada por el fenómeno conocido como craving  emocional  que es el deseo incontrolable por el consumo de drogas, el cual desparece hasta después de un año de abstinencia, lo que se manifiesta como una “oleada” donde se ubica el riesgo de recaídas. Esta sensación, dijo, puede llegar a desaparecer en un año, decisión que se ubica en el cerebro emocional, no en la corteza cerebral, pero este deseo puede aparecer de manera reactiva si la persona con adicción se acerca a los sitios, amistades o emociones que lo remitan a la etapa de consumo, por lo que afirmó que el primer año de abstinencia es esencial para el tratamiento.

“En las adicciones el cerebro no puede tomar una decisión y los tratamientos son residenciales porque esa persona en casa, no va a poder decidir plenamente dejar de consumir sustancias, tiene que estar en un medio que se lo impida, por ello es importante el manejo residencial certificado”.

Puntualizó que  la región frontal y la región límbica son fundamentales para el cerebro. La primera siempre decide con base en la lógica, la planeación, el control y las consecuencias. La función límbica se guía por el impulso y el antojo.

“Entonces en el cerebro con una adicción, la región cortical está debilitada en tamaño y en funcionamiento. Hay menores conexiones y las pocas que hay, también funcionan más lento. Y la parte del sistema límbico está a su máxima expresión. Los dos opinan, pero gana en la toma de decisiones de este último sistema que hace actuar por impulso sin medir consecuencias y desencadenando una mayor recaída en el consumo”.

Así, concluye que la adicción es una enfermedad crónica, con una base neurobiológica, caracterizada por recaídas, búsqueda y el consumo compulsivo de drogas.

Durante la Semana del Cerebro en CUCS 2020 también se impartió la conferencia Cognición y Emoción. Redes interactivas, a cargo del Dr. Rodrigo Ramos Zúñiga; Neurobiología y abordaje clínico de las experiencias adversas en la infancia, dictada por el Dr. Israel Itzaman Jiménez Navarro, paidopsiquiatra del Instituto Jalisciense de Salud Mental; Bases neuropsicológicas del acoso sexual, impartida por la Mtra. Asucena Cárdenas Villalvazo; Fenómenos neuropsicológicos provocados por las redes sociales, por la Dra. María Isabel Pérez Vega y Control atencional y flexibilidad mental en el desarrollo de la lecto-escritura, a cargo de la Dra. Alicia Martínez Ramos.

El comité organizador del evento estuvo integrado por  la Dra. Ma. Sonia Luquín de Anda, Dra. Aideé Guadalupe Uribe González, Dra. Rocío Elizabeth González Castañeda, Dra. Alma Y. Gálvez Contreras y Dra. Ivette Vargas de la Cruz.

 

A t e n t a m e n t e

“Piensa y Trabaja”

“Año de la Transición Energética en la Universidad de Guadalajara”

 

Texto: Nelda Judith Anzar

Fotografía: Rubén Cervantes Villaseñor