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La tasa de error médico auto percibido por residentes en México es de 78.8 por ciento. Es atribuible a la falta de supervisión y de competencias clínicas, principalmente

Sobre ese tenor versó el Seminario Internacional de Salud Pública en la segunda edición correspondiente al calendario 2021 A

“El error clínico auto percibido en residentes médicos en México, factores de riesgo y protección” es el título de la más reciente edición de Seminario Internacional de Salud Pública que organiza el Departamento de Salud Púbica del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), mismo que además es el tema de investigación del miembro del Instituto de Salud Pública de la Universidad Veracruzana, Dr. Mauricio Mendoza González cuyo objetivo es determinar los factores asociados a la ocurrencia de errores diagnóstico-terapéuticos por falta de supervisión académica o de competencias clínicas en residentes médicos de especialidad adscritos a unidades hospitalarias de esa entidad durante 2019-2020, el cual tuvo como base la experiencia de 764 médicos especialistas en formación .

“La tasa de error médico auto percibido por falta de supervisión o falta de competencias clínicas es de 78.8 por ciento de los residentes, quienes durante su proceso formativo habían percibido el haber cometido un error clínico, donde lo importante es saber los elementos vinculados a esto”.

El también doctor en Ciencias en Salud Colectiva refirió que si bien no se encontraron diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a quienes cometen más errores, así como tampoco en el año de residencia, pero sí en la edad cronológica. Encontrándose que es a partir de los 30 años de edad cuando el error clínico va desapareciendo.

“Un 86 por ciento de error clínico auto percibido es en menores de 30 años de edad y un 86.5 en las especialidades de orientación quirúrgica con respecto a las de orientación médica. Y una diferencia superior al error clínico por falta de supervisión que al auto percibido por falta de competencias clínicas”.

Una variable de la que se espera se dé un cambio en las políticas públicas, dijo el investigador de la Universidad Veracruzana, es la relacionada al número de horas dedicadas a la Residencia Médica, ya que la tasa de error médico superior al 80 por ciento, es aquella en la que los residentes laboran más de 80 horas en la unidad hospitalaria y de 71 por ciento en aquellos que dedican menos de esa carga horaria.

Otra una variable a considerar es si el residente se desempeña en una unidad sin Seguridad Social donde la tasa de error clínico auto percibido radica en 90.4 por cada 100 residentes entrevistados, lo cual desciende a 75.3 en unidades hospitalarias con Seguridad Social, “variable que nos llama la atención”.

No se puede soslayar la percepción del residente en cuanto al trato discriminatorio del que también es objeto, lo que incrementa la ocurrencia del error clínico en 2.7 veces y que se puede evitar con trato cordial, apoyo académico y horarios flexibles, entre otras variables que favorecen la reducción de riesgo, así como medidas protectoras y de seguridad para resguardar su salud y bienestar.

Aunque el estudio se comenzó en febrero de 2020, Mendoza González puntualizó que la pandemia por SARS-Cov-2 puso de manifiesto y exacerbó las carencias del Sistema Nacional de Salud de carácter estructural, lo que se evidencia en el deterioro de valores fundamentales como el derecho a la salud, a la equidad y a la solidaridad.

Además trajo consigo un “cambio de régimen que no muestra claridad en la rectoría del Estado en materia de salud, así como en una planeación endeble en la formación de recursos humanos en salud del área médica, especialmente en las residencia, donde pareciera que la necesidad única está dada en los próximos tiempos por aumentar el número de médicos (que incluso se duplicó) cual mano de obra, pero no se generó una estrategia diferenciada”.

“El incremento de daño, de contagio y muerte por Coronavirus en personal médico y de salud en nuestro país, habla también de las profundas carencias de organización del propio sistema”, concluyó.

En su turno, el responsable de observatorio de Educación Médica y Derechos Humanos de la Universidad Veracruzana, Dr. Francisco Domingo Vázquez Martínez hizo un recuento de las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que involucran quejas de pacientes atendidos por médicos en formación. Detalló que tras las 11,854 quejas interpuestas ante el organismo del 2000 al 2009 relativas al concepto de educación médica, se concluye que los problemas más graves que enfrentan las instituciones encargadas de prestar servicios de salud son: falta de médicos, falta de capacitación para elaborar diagnósticos eficientes y otorgar tratamientos adecuados a las enfermedades, así como insuficiente supervisión de residentes o pasantes por personal de salud.

“La falta de supervisión a los residentes por parte del personal de base es una de las causas que se están identificando en esta recomendación general de la CNDH… Por otro lado, la violación a los derechos humanos de los actores de la educación médica violenta su derecho a la salud y al de la población”.

Tras aseverar que el 30 por ciento de los estudiantes de medicina son parte de la plantilla médica en los campos clínicos, el también investigador del Instituto de Salud Pública de la Universidad Veracruzana afirmó que los médicos en formación de pre o posgrado deben otorgar  por norma 80 horas de servicio en calidad de “estudiantes-trabajadores” a la semana.

Mientras los trabajadores contratados laboran solo 40 horas a la semana, Vázquez Martínez, señaló que en los médicos en formación se recarga el 50 por ciento de la fuerza de trabajo de los hospitales públicos, razón que explica que el 78 por ciento de los errores clínicos recaigan en ese sector. En ese escenario, expuso que además, que carecen de todo tipo de prestaciones y no son considerados en la toma de decisiones respecto a lo que a su estatus compete.

“Cómo vamos a garantizar el derecho a la atención a la salud con estudiantes-trabajadores si estamos viendo que la fuerza de trabajo en nuestras unidades médicas en una tercera parte está dada por este sector de estudiantes-trabajadores, o sea personas que no tienen ni derecho a la educación porque son trabajadores ni derecho al trabajo porque son estudiantes, lo que de alguna manera  explica el riesgo de cometer errores”.

Propone que la estancia de los estudiantes de medicina en las unidades médicas debe responder a las necesidades educativas, no a las asistenciales. Se debe transitar del estatus de estudiantes-trabajadores a estudiantes con pleno derecho a la educación médica y pasar del concepto de  “campos clínicos y unidad médica receptora de residentes” al de “Unidad docente-asistencial” entendida esta como un espacio clínico donde se garanticen todos los derechos; donde se dé participación y acceso al proceso de toma de decisiones; donde no haya discriminación y sí, igualdad e inclusión; donde se practique la rendición de cuentas y el acceso al estado de derecho, así como a la transparencia y al acceso a la información.

Se debe asegurar que los estudiantes no formen parte de la plantilla médica de los hospitales; se debe garantizar el derecho pleno a los profesores; los estudiantes deben ser supervisados; se debe cumplir a cabalidad el programa académico y establecer jornadas académicas según los créditos establecidos, pero sobre todo, ofrecer trato digno a los médicos en formación en todas las unidades hospitalarias.

A t e n t a m e n t e

“Piensa y Trabaja”                                                                     

“Año del legado de Fray Antonio Alcalde a la Universidad de Guadalajara”

Guadalajara, Jal., a 22 de Marzo de 2021

 

Texto: Nelda Judith Anzar

Fotografía: Cortesía

BOL 024

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