Presenta libro Hospital-Granja de Guadalajara el investigador del CUCS, Dr. Alejando Ramos Escobedo

De la Granja de Recuperación para Enfermos Mentales al Hospital Psiquiátrico de Jalisco, 1956-1986

El profesor investigador del Departamento de Ciencias Sociales del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Dr. Alejandro Ramos Escobedo presentó el pasado 13 de diciembre el Libro Hospital-Granja de Guadalajara ante los miembros de la Sociedad Psiquíatrica de Jalisco a quienes les expuso la historia de dicho nosocomio.

En entrevista, el investigador del CUCS, relató que ante la saturación en los años 50 del entonces manicomio del Hospital Civil con más de 200 pacientes, se abrió la posibilidad de aprender sobre los “dementes”. A partir de lo cual, surgieron las primeras organizaciones de practicantes de una psiquiatría empírica, luego de que se contaba con una incipiente “camada de neuropsiquiatras”, por lo que se empezaron a vislumbrar las primeras ideas de creación de una Granja-Hospital local.

Su surgimiento dejó atrás el modelo manicomial, dijo, para dar lugar al surgimiento de hospitales campestres, lo que se encontraba vinculado a factores como la explosión demográfica, la emigración del campo a la ciudad y la ausencia de una infraestructura hospitalaria, así como a la preocupación del Estado por lograr un orden y estabilidad en un período de avance de la industrialización del país.

A nivel local, la Granja de Recuperación para Enfermos Mentales tuvo el propósito de lograr condiciones más humanas para los enfermos psiquiátricos, quienes tenían condiciones negativas en los manicomios de hombres y mujeres del Hospital Civil dado que cohabitaban en franco hacinamiento con múltiples rezagos y desprestigio médico, donde además, se les alimentaba con la comida sobrante de los demás pacientes del hospital.

El investigador revela que una vez que gobernador Agustín Yáñez autorizó la expropiación de terrenos para la construcción del Hospital-Granja, se inició su construcción en 70 hectáreas cultivables del poblado El Zapote del Valle, situado en las cercanías del Aeropuerto de la ciudad de Guadalajara.

El Hospital-Granja, fue inaugurado oficialmente el 15 de noviembre de 1956, pero fue hasta el 1 de febrero de 1958 cuando entró en funcionamiento con 66 enfermos varones.

El primer director del Hospital-Granja fue el Dr. Wenceslao Orozco y Sevilla, quien le dio operación como un hospital cerrado durante el primer año de vida, toda vez que no se observaban actividades agrícolas y a los pacientes sólo se les trataba únicamente con electrochoques con el objeto de calmarlos.

Fue hasta junio de 1959 cuando toma la dirección del nosocomio el Dr. David Arias y Arias, quien trató de establecer el modelo de hospital campestre y agrícola en el que se emplearía la mano de obra de los pacientes psiquiátricos, tras haberse demostrado en el mundo que resultaba ser una actividad terapéutica y de recuperación. Una vez adquirido todo el equipamiento, en 1961 se obtuvo la primera cosecha de maíz, luego se instaló un establo y un año después la granja era autosuficiente.

En el libro se describe que las mujeres enfermas mentales, ingresaron al Hospital-Granja en 1962, habiendo sido trasladadas 98 pacientes procedentes del manicomio del Hospital Civil, mientras que una veintena de niños, procedentes del mismo manicomio, llegaron a la granja un año después (1963).  El personal hospitalario residía en el mismo Hospital-Granja para crear el efecto en los pacientes que vivían en familia

Ya con 240 pacientes en 1965 entre hombres, mujeres y niños, el Hospital-Granja experimentó un proceso de desvanecimiento y agonía como establecimiento campestre debido a la falta de apoyo presupuestal por parte de las administraciones gubernamentales locales y debido también a que este modelo de atención a enfermos mentales entró en competencia con orfanatos, asilos y centros de recuperación  para menores infractores.

A principios de la década de los 70, se suprimió la idea de que el personal debía vivir en el hospital, por lo que la administración en turno gestionó la subrogación de enfermos mentales del IMSS, lo que le dejaba al hospital hasta un 40 por ciento de utilidad, lo que atrajo la atención de las autoridades quienes destinaron dichos recursos a fines ajenos de la granja.

Fue entonces que, de manera tajante se decidió terminar con el aspecto agrícola del Hospital-Granja. En 1974 comenzó su reestructura para transformarlo en un hospital psiquiátrico moderno y funcional. Pero lo cierto fue que, la modernización se concretó hasta 1986 lo que se cristalizó con el incremento de personal, dormitorios tipo cabaña y un nuevo pabellón infantil, así como con la reestructuración organizacional y administrativa del nosocomio.

Para ese entonces, ya comenzaban a egresar las primeras generaciones de psiquiatras, por lo que el Hospital Psiquiátrico de Jalisco constituyó un importante campo de formación y enseñanza aunque el campo era aún poco atractivo para estos profesionales. En la década de los 80 se implantó el nuevo modelo de tratamiento individualizado a través de atención interdisciplinaria, con lo que se buscó la rehabilitación integral del paciente psiquiátrico. El trabajo productivo pasó entonces a ser sólo un proceso complementario en la rehabilitación de los enfermos mentales a lo que se le asignó el nombre de “talleres protegidos”.

El investigador del CUCS concluye que “desde el punto de vista de las políticas de salud pública, puede considerarse que el hospital campestre cumplió sus objetivos para una época determinada, independientemente del éxito o fracaso terapeútico… Se debe reconocer que al menos se propuso mejorar las condiciones humanas del enfermo mental”.

El Dr. Alejandro Ramos Escobedo es profesor investigador del Departamento de Ciencias Sociales del CUCS. Es maestro en Antropología Social y doctor en Ciencias Sociales, sus principales líneas de investigación son la cultura del divorcio y la historia de las instituciones psiquiátricas en el estado.

A T E N T A M E N T E

“Piensa y Trabaja”

Guadalajara, Jalisco a 4 de enero de 2018

 

Texto: Nelda Judith Anzar

Fotografía:  Fryda Fernanda Villa Alejandre