Movimientos Sociales en Pro de la defensa de los derechos humanos fue la conferencia que abrió el Seminario Ignacio Martín Baró

El seminario organizado por la Academia de Psicología Social del Departamento de Psicología Aplicada alcanza su tercera edición ininterrumpida

Desde el movimiento del 68, pasando por la “guerra sucia” que atacó al Frente Nacional contra la Represión a finales de los años 70, el movimiento zapatista; la represión del 28 de mayo en Guadalajara; la violación de los derechos humanos en Atenco; la militarización del país en el período del presidente Felipe Calderón, hasta el fenómeno de los desaparecidos en la administración que encabeza el presidente Enrique Peña Nieto, fueron objeto de análisis en la Conferencia “Movimientos Sociales Pro defensa de los Derechos Humanos”.

La disertación corrió a cargo de la maestra en Estudios Contemporáneos de la Universidad Complutense de Madrid, Angélica Jazmín Albarrán Ledezma y del pasante de la Maestría en Ciencias Políticas de la Universidad de Guadalajara, Lic. Carlos Olvera Cortés, en el marco del Seminario Ignacio Martín Baró que organiza la Academia de Psicología Social del Departamento de Psicología Aplicada por tercera ocasión.

Y es que, Ignacio Martín Baró fue un psicólogo social que se desenvolvió en un contexto de represión en El Salvador. Su teoría está fundamentada en el análisis de la conducta basada en la interacción social de la violencia por lo que “hablar de movimientos sociales, de la defensa de los derechos humanos le da sentido al tema a abordar”, explicó Albarrán Ledezma.

La especialista en Movimientos Sociales, refirió que el papel del psicólogo social en este tipo de expresión colectiva es y ha sido clave para que las comunidades afectadas puedan sobrellevar o sobreponerse haciendo intervenciones con las víctimas, reconstruyendo la memoria social, en el desarrollo de modelos de atención para torturados con base en el Protocolo de Estambul e incluso, haciendo procesos de reeducación con la comunidad.

“El psicólogo social tiene un papel activo dentro del tratamiento a las víctimas y del fortalecimiento a las organizaciones”.

Por su parte el psicólogo social y estudiante de la Maestría en Ciencias Políticas en la Universidad de Guadalajara enfatizó en el papel del psicólogo social en el análisis del fenómeno de la violencia política, de la que por cierto, se deriva la “tortura política”.

El concepto de tortura política se refiere a: “La tortura aplicada a individuos que se oponen a un determinado régimen de gobierno, activistas sociales, individuos involucrados en conflictos civiles, étnicos o religiosos”

“El objetivo del uso de la tortura en el contexto político es claro: suprimir la disidencia para reafirmar el poder y eliminar los obstáculos para llevar a cabo planes políticos, sociales y/o impopulares. En ese contexto, tortura sirve para: 1) quebrar la personalidad de la víctima para poder manipularla y obtener colaboración en identificar otras víctimas posibles; 2) obtener más información acerca de las actividades de grupos opositores o cualquier fin similar que sirva para derrotar y desmantelar a la disidencia; 3) a nivel individual, instalar el terror, amedrentar, intimidar y disuadir el activismo; 4) a nivel social, enviar un mensaje de advertencia a la población para mantenerla sojuzgada; 5) propiciar una atmósfera de temor y amenaza permanente en la población, para afianzar el poder. Ana Deutsch”.

Por su parte, la maestra en Estudios Contemporáneos, reveló que la labor del psicólogo en este contexto, es evidenciar los hechos y generar procesos de análisis comunitarios para que busquen sus propios medios de exigir justicia toda vez que “en este caso, la sanación en términos políticos tienen que ven con obtención de la justicia y la justicia la va a definir la víctima”.

Olvera Cortés resaltó que los movimientos sociales registrados en la historia moderna de México, han aportado a la sociedad importantes modificaciones en la legislación, en la amplitud de libertades y en la defensa de los derechos humanos, lo que genera en la sociedad nuevas conciencias.

Ante estudiantes de la Licenciatura en Psicología se hizo un breve repaso de los últimos 50 años en materia de movimientos sociales en México y un análisis sobre las estrategias del estado para mantener el control social como ha sido sistemáticamente infundir temor, pasando por la evolución de los derechos humanos y la conciencia que de ellos tiene la sociedad haciéndolos cada vez más exigibles.

Se habló también sobre la violencia institucional que se conforma por prácticas coercitivas o represivas y la violencia económica centrada en el neoliberalismo marcado por recortes en el presupuesto de salud y educación.

A T E N T A M E N T E

“Piensa y Trabaja”

Guadalajara, Jal., a 28 de Agosto de 2018