La pandemia por COVID-19 es calificada como poderoso estresor social que se suma a la pobreza

La controversia y la descalificación entre diversos grupos durante la pandemia erosionan la confianza de la población y la infodemia disminuye su credibilidad, afirma experto al dictar la conferencia “COVID-19 y su relación con algunos aspectos psico-soc

La infodemia, entendida como la difusión masiva de mensajes, opiniones y puntos de vista acerca de la pandemia por COVID-19 por vías poco formales o paralelas a las fuentes oficiales cuya intención es descalificar las acciones implementadas por las autoridades, ocasiona confusión entre la ciudadanía y con ello una grave erosión en la credibilidad hacia el problema sanitario.

“Es un fenómeno muy preocupante porque el efecto ha sido muy negativo en el sentido de generar confusión en la población frente a la importancia de las acciones que estuvo dando el sector salud… Este fue un detonante de situaciones psicológicas y psicosociales relacionadas con problemas psico-emocionales personales y grupales, que pueden afectar severamente la cohesión social y la solidaridad de las comunidades”.

Así lo expuso el doctor en Investigación en Medicina por la Universidad Autónoma de Nuevo León y profesor investigador del Instituto de Investigación Científica de la Universidad Juárez del Estado de Durango, Dr. Jaime Salvador Moysén, al dictar la conferencia “COVID-19 y su relación con algunos aspectos psico-socio-epidemiológicos”, en el marco del Seminario Internacional de Salud organizado por el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y la Universidad Autónoma de Madrid.

Durante su disertación transmitida por la plataforma Zoom y por Facebook Live, el también egresado de la Maestría en Investigación en Salud Pública por la Universidad Autónoma Metropolitana expuso los factores psico-sociales que prevalecen en torno a la pandemia por COVID-19, mismos que fluctúan entre la percepción de riesgo de la población; la configuración de actitudes y opiniones; el impacto psicológico de la contingencia sanitaria; los determinantes sociales de la salud; el estrés, adaptación y carga alostática de la enfermedad; la perspectiva internacional y los valores y salud pública.

Destacó que en relación a la percepción de riesgo de la población hay una “disonancia conceptual” entre el significado de riesgo entre la población en general, la cual es subjetiva y está influida por aspectos sociales, psicológicos políticos y financieros y está basada en consideraciones como la incertidumbre, el temor, el potencial catastrófico, la probabilidad y la controlabilidad, con la concepción de los grupos técnico/científicos.

El especialista detalló el impacto psicosocial de la pandemia en los diferentes grupos poblaciones, tanto para el grupo de susceptibles como para el grupo de enfermos, que ven

 

Tras indicar que el impacto psicosocial de la pandemia trastocó la vida familiar, social y laboral de las personas, revistiéndola de temor, incertidumbre y riesgo de un desenlace fatal, Salvador Moysén resaltó la configuración de actitudes y opiniones basada en el debate y la controversia entre “expertos” o autoridades, ocasionando una fuerte erosión en la confianza de la población entorpeciendo el cumplimiento de las medidas sanitarias.

Destacó  la prevalencia de sentimientos de ansiedad, pánico, estrés postraumático, depresión y soledad en la población en general, en tanto que en el grupo de prestadores de servicios de salud se ha visto que la pandemia desencadena sentimientos de culpa, presión laboral, burnout, depresión, miedo, incertidumbre y/o abuso de sustancias.

Analizó los determinantes sociales de la salud a través del “modelo socioeconómico de la salud” (condiciones socioeconómicas, culturales y ambientales), para pasar a hablar del estrés, la adaptación y la carga alostática.

“No es desmesurado calificar a la situación del COVID-19 como un poderoso estresor, a pesar de que los estudiosos del tema han considerado a la pobreza como el más fuerte estresor de una persona, pero nosotros en este país, ahora tenemos además del poderoso estrés de la pobreza, el poderoso estresor de la pandemia”.

Reveló además que el COVID-19 posee un importante impacto psicofisiológico, lo que se traduce en mayor vulnerabilidad clínica a nivel del Sistema Nervioso Central (SNC) al alterar el eje Hipotálamo-Hipófisis-Adrenal, lo que se suma al resto de estresores antes mencionados, traduciéndose en “en una respuesta de carga alostática”. Es decir, hacer visible lo que era el modelo de caja negra. Esclarecer el vaso comunicante entre la respuesta fisiológica del estrés y su impacto en el SNC.  Esta respuesta  se expresa a nivel inmunológico, neurológico y por tanto en mayor enfermedad.

En cuanto a la perspectiva internacional, puso el ejemplo de los Estados Unidos y Brasil donde se han dado diferencias entre los grupos técnico/científicos y la clase gobernante que no ha implementado las sugerencias hechas por los primeros, lo cual se ha reflejado en cifras muy elevadas de casos positivos. Además, refirió eventos psicosociales derivados de conflictos como las recientes manifestaciones antirracistas en más de 100 ciudades estadounidenses, lo que ha contribuido al registro de mayor número de casos de COVID-19.

Finalmente, expuso los valores de la Salud Pública como son la interconexión humana misma que “es crucial porque una vez que se amplía el enfoque moral, la definición y la respuesta a los problemas de salud pública pueden expandirse”.

 

A t e n t a m e n t e

“Piensa y Trabaja”

“Año de la Transición Epidemiológica en la Universidad de Guadalajara”

Guadalajara, Jal., a 17 de agosto de 2020

 

Texto: Nelda Judith Anzar