La modificación en los patrones alimenticios es esencial en la prevención y/o tratamiento de las Enfermedades Metabólicas

La coordinadora del Doctorado en Nutrición Traslacional dicta conferencia a alumnos de Ciencias de la Salud

Toda enfermedad cuyo tratamiento esté basado esencialmente en la alimentación, es una enfermedad metabólica. La coordinadora del Doctorado en Nutrición Traslacional del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Dra. Yolanda Fabiola Márquez Sandoval, dictó la conferencia “Patrones de Alimentación y Enfermedades Metabólicas” que organizó la Coordinación de Investigación de este núcleo universitario en la que puntualizó que las enfermedades consideradas como metabólicas pueden tener un origen genético -que son las menos- y el desarrollado por el estilo de vida.

Es esta última en la que enfatizó que existe mayor prevalencia, sobre todo en la edad adulta, aunque a cada vez a más tempranas edades.

“Cuáles son las causas, pues una combinación de factores genéticos y factores ambientales donde el estilo de vida está jugando un papel muy importante. Tenemos factores relacionados con la actividad física en donde el sedentarismo o la sobre exageración de actividad física está alterando el metabolismo de los seres humanos causando estragos que pueden costarles la vida”.

A los factores ya expuestos, añadió la dieta pobre en nutrimentos que, sumados a factores genéticos por padres o familiares con diabetes, hipertensión o dislipidemia, se incrementa la posibilidad de desarrollar una de estas enfermedades catalogadas como metabólicas. Ello, sin dejar de lado el tabaquismo, el estrés y no menos importante, el consumo de alcohol que también “pueden ser detonantes para que los factores genéticos se expresen y puedan desencadenar en alteraciones en el metabolismo”.

Así, Márquez Sandoval reveló que las enfermedades metabólicas más relacionadas con patrones de alimentación y por lo tanto las más prevalentes en México son: Dislipidemia, obesidad, hipertensión, diabetes, hígado graso y cáncer, enunciadas en orden de prevalencia.

Detalló que la obesidad abdominal medida por la circunferencia de la cintura, es la que más vigilancia amerita de parte del personal de salud, sobre todo si en los últimos cinco años ha aumentado 5 centímetros. Lo que revela la presencia de mayor grasa y la probabilidad de que se haya desarrollado dislipidemia, así como eventualmente, resistencia a la insulina, lo que no necesariamente se manifiesta al principio con algún síntoma en el paciente.

La especialista señaló que la prevalencia del conjunto de enfermedades metabólicas en México supera la registrada a nivel internacional, por lo que urge hacer conciencia en la población. Es por ello que hizo un llamado a los profesionales de la salud en formación a fin de que se comprometan para que, desde su práctica profesional, eviten que el problema siga aumentando.

“A la hora de que ustedes eligieron una carrera de ciencias de la salud, los compromete a conocer estos datos, a saber qué se está haciendo y qué los haga intentar, ya no diría curar a estas personas, sino más bien evitar que estas prevalencias sigan aumentando y para los que ya están enfermos intentar que no disminuyan su calidad de vida y no mueran tempranamente”.

La coordinadora del Doctorado en Nutrición Traslacional abundó en su disertación sobre los efectos beneficiosos potenciales de diferentes patrones dietéticos en tratamiento de las comorbilidades del síndrome metabólico y citó a las dietas efectivas para la prevención y tratamiento del Síndrome Metabólico, como las dieta basadas en bajo consumo energético, las dietas ricas en ácidos grasos omega-3, las dietas basadas en una carga glucémica baja, la dietas con alta capacidad antioxidante, las dietas moderadas-altas en proteína, el patrón alimentario mediterráneo y las dietas con alta frecuencia de tiempos de comidas.

Dichas estrategias son coadyuvantes en el tratamiento de la obesidad, diabetes tipo 2, procesos inflamatorios y enfermedades cerebrovasculares.

Márquez Sandoval detalló que las frutas, verduras, granos enteros, pescados y mariscos, legumbres, aves, aceite de oliva, nueces, semillas y productos lácteos sin grasa y bajos en grasa son altamente recomendables para evitar el Síndrome Metabólico, en tanto que los alimentos proclives a padecerlo son las carnes en general, carnes de aves de corral procesadas, granos refinados, dulces, postres, comida rápida, bocadillos, refrescos y bebidas endulzadas.

Destacó en las conclusiones de su presentación que aunque existe diversidad de patrones alimentarios  y que se tienen opciones adaptables a las preferencias de cada persona, aún falta evidencia científica en ensayos clínicos controlados para generar meta-análisis a partir de ellos. La mayoría, dijo, está realizado a partir de estudios observacionales.

“Si bien esta información nos aporta datos de directrices del tratamiento nutricional de la población, lo esencial es el establecimiento de nuevos hábitos de alimentación”.

Señaló por último, que la dieta más el ejercicio es igual al 58 por ciento en la disminución de incidencia de diabetes, mientras que la metformina es igual al 31 por ciento en la disminución de incidencia de diabetes.

A t e n t a m e n t e

“Piensa y Trabaja”

Guadalajara, Jal., a 20 de Marzo de 2019

 

Texto: Nelda Judith Anzar

Fotografía: Fryda Villa Alejandre