La brecha de desigualdad generada por la contingencia sanitaria impone nuevos retos para la Salud Púbica, específicamente para los Promotores de la Salud

“Promoción de la Salud en la Pandemia de COVID-19” es el título de la conferencia semanal en el marco del Seminario Internacional de Salud Pública 2020

Ante la pandemia por COVID-19 “México ha tenido que enfrentar la peor crisis económica y sanitaria de su historia” aseveró la profesora investigadora del Departamento de Salud Pública del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Dra. Isabel Valdez Figueroa en el marco del Seminario Internacional de Salud 2020 al impartir la conferencia virtual intitulada “Promoción de la Salud en la Pandemia de COVID-19”.

La especialista puntualizó que la pandemia dejó en evidencia un sinnúmero de carencias en la infraestructura sanitaria que padece el país, así como de equipamiento médico, recursos humanos suficientes y capacitados e información para la toma de decisiones, entre otras.

“Nunca antes se habían conjuntado elementos en donde la salud de todos los mexicanos se viera vulnerada y comprometida a la vez por una economía mermada, frágil y complicada”.

Destacó además el nivel de incertidumbre con la que los mexicanos han tenido que tomar decisiones durante esta crisis sanitaria, al tiempo que enfatizó en el desconocimiento científico que se tiene del virus SARS-Cov-2 y su comportamiento específico en poblaciones como la mexicana. “Por lo que todos estamos enfrentando a una enfermedad desconocida, sin cura actualmente a pesar de los grandes esfuerzos y de tener muchos progresos. Hasta el momento  con pocos elementos para enfrentarla”.

En este contexto, añadió que la contingencia pone en evidencia inequidades sociales como la pobreza; la vivienda inadecuada; el desempleo; la mala alimentación o nutrición inadecuada; la falta de educación y la multiculturalidad, por lo que el impacto de la crisis se ha registrado tan rápido como la enfermedad y ha golpeado de forma diferenciada, indicó.

Dichas inequidades y la brecha de desigualdad que de ellas se desprenden dan pauta, agregó la profesora investigadora, a los nuevos retos de la Salud Púbica, específicamente para los Promotores de la Salud, ya que tienen que hacer permear las recomendaciones para el autocuidado lidiando con “el miedo, furia y coraje hacia los enfermos y hasta hacia el personal de salud”, lo que hace que las medias sanitarias sean cuestionadas y mermadas debido a que muchas de ellas, no se pueden cumplir.

“Nos encontramos en un punto de quiebre respecto a la toma de decisiones de la población en general y de todas las comunidades ya que hay incredibilidad, escepticismo y negación”, lo que se sustenta en elementos subjetivos; en la apreciación de lo objetivo; en la incredibilidad en las instituciones. Hay fuentes de información inadecuada o información falsa, mucha basada en rumores, así como información contradictoria que confunde aún más”.

Valdez Figueroa resaltó que la población parte de supuestos como que el COVID-19 “es una enfermedad creada para matarnos; es una táctica política; o que los farmacéuticos quieren ganar más dinero, lo cual refleja una mentalidad paranoide”, misma que se ha presentado incluso al seno del gremio médico, lo que se traduce finalmente en el incremento en la mortalidad e incluso en reacciones violentas.

Tras aseverar que el manejo de los rumores y suspicacias de la población deben convertirse en una parte importante del trabajo de la Promoción de la Salud, la profesora investigadora del Departamento de Salud Pública del CUCS aconsejó el acercamiento con la población, en las comunidades, “abordando estos rumores con un equilibrio cuidadoso de escuchar sus puntos de vista, respetar sus creencias y corregir suavemente las imprecisiones”.

Describió para ello, tres estrategias de abordaje como el desarrollo de aptitudes y recursos individuales y colectivos (información y herramientas); desarrollar entornos favorables y reforzar la acción comunitaria.

Recomendó que las autoridades federales, estatales y locales lleven a cabo acciones participativas de comunicación bidireccional de forma proactiva, transparente y sin ambigüedades en todas las poblaciones de riesgo.

Y a los Promotores de la Salud, recomendó educar con base en la reflexión y experiencias de la gente, así como dar respuestas a sus preguntas tomadas de fuentes confiables, lo que implica hacer alianza con ellos, con las empresas, con las instituciones, etc.

“Nuestro trabajo es bajarnos a la comunidad… brindar información precisa y lo más importante es escuchar sus inquietudes de manera cercana, con creatividad, flexibilidad y utilizar todos los medios disponibles. La gente necesita que sus miedos sean escuchados para que se calmen”.

La Educación para la Salud, en tanto se traduce en que el personal de salud sea un facilitador del aprendizaje comunitario y su papel pedagógico debe centrarse en traducir los artículos y mensajes científicos a un lenguaje cercano y accesible para la población en general a fin de  desarrollar entonos favorables y saludables tanto individuales como colectivos, además de reforzar la acción comunitaria.

“La Promoción de la Salud propone una construcción social de la salud a través de múltiples sectores, empezando por el sector salud”.

 

A t e n t a m e n t e

“Piensa y Trabaja”

“Año de la Transición Energética en la Universidad de Guadalajara”

Guadalajara, Jal., a 13 de julio de 2020

 

Texto: Nelda Judith Anzar