Especialista de la DURG-LA diserta en el CUCS sobre farmacovigilancia

Impartió la conferencia: Crisis y Perspectivas de la Farmacovigilancia Mundial y Nacional

Ni sanitaria ni epidemiológicamente, nadie ha probado la eficacia de la farmacovigilancia, señaló categórico el presidente de DURG-LA (Drug Utilization Research Group, Latinoamérica, por sus siglas en Inglés), Dr. Rogelio Fernández Argüeyes al impartir la conferencia: Crisis y Perspectivas de la Farmacovigilancia Mundial y Nacional, en el marco del Seminario de Salud Pública y sus Determinantes 2018 B “Dr. Eduardo Efraín Flores Salinas”.

El también académico de la Universidad Autónoma de Nayarit, detalló que las determinantes sociológicas del medicamento son la educación, el dinero, la subjetividad y objetividad sociológica, las voluntades sanitaristas y la política nacional.

Al hablar de los determinantes de la utilización de medicamentos en la esfera de atención a la salud, señaló como un problema la educación universitaria que reciben los profesionales de este ramo, toda vez que los clínicos las deben conocer para que entiendan a los medicamentos como un vector preventivo desde el punto de vista de la salud pública y “esto no se imparte en las aulas”, aseguró.

“La formación en medicamentos de los profesionales de la salud es deficiente. Sólo se les da la visión clínica y química. No tocan la variable sociológica, no saben que existe la sociología del medicamento”.

Respecto a la segunda determinante, comentó que asciende a 1.4 trillones de dólares el comercio de medicamentos en el mundo, cifra que se concentra fundamentalmente en 20 firmas, de lo cual gastan 30 por ciento en promoción.

Reveló que es el único producto por el que “el cliente paga por un riesgo y por la posibilidad de un beneficio”, lo que se añade al costo total y puso como ejemplo el movimiento antivacunas.

Respecto a las voluntades sanitaristas y las políticas nacionales, puntualizó que los medicamentos registran un grave problema de suministro en las instituciones públicas de salud, toda vez que el cuadro básico del que dependen estas instituciones, es casi siempre limitado, lo que desencadena un problema médico para seleccionar al más adecuado y con el menor riesgo, lo que no siempre se logra.

Al afirmar que el cuadro básico de medicamentos lo conforma  la industria farmacéutica, el ponente reconoció sin embargo que la “industria” es imprescindible para la salud, pero advirtió que “hay que ponerle reglas” para que opere con ética sin anteponer sus intereses. Para ello, sugirió crear la cultura de la declaración de conflicto de intereses.

Fernández Argüelles puntualizó que el uso de medicamentos está revestido de algunos riesgos que pueden ir desde las indicaciones hasta la seguridad del mismo, pasando por la efectividad de éste.

Tras asegurar que la farmacovigilancia no es sinónimo de seguridad, el especialista aseguró sin embargo, que la seguridad no significa “cero riesgo”, por lo que citó a la FDA al señalar que “Un medicamento seguro es aquel que tiene un riesgo aceptable dada la magnitud de los beneficios esperados, en una población específica y dentro del contexto delas alternativas disponibles”.

Lamentó que en América Latina de los efectos secundarios o reacciones adversas de los medicamentos no se reportan y si se hace es información que no se sistematiza, además de que las universidades no enseñan a cuantificar dichas reacciones, lo que permitiría contar con determinantes sanitarios para la toma de decisiones.

Al contestar la inquietud de un profesor asistente a la conferencia acerca de la calidad de los medicamentos genéricos, Fernández Argülles los definió como “la medida sanitaria más exitosa del planeta” porque al comparar un medicamento genérico con otro de patente, con la misma sustancia activa probada en humanos bajo la farmacocinética y la efectividad, los medicamentos genéricos en el mundo funcionan en más del 95 por ciento”.

Señaló que su prescripción está centrada en la conducta ética del galeno, quien dijo, debe actuar desprejuicidamente y anteponiendo el beneficio del paciente sin ponderar sus intereses.

Lamentó que de entre las 12 recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para mejorar el uso de medicamentos, la que está totalmente incumplida es la relativa a la  creación de un organismo nacional multidisciplinario autorizado por la coordinación de políticas de uso de medicamentos, “por lo que México carece de una política farmacéutica”, afirmó.

Es por ello, que hizo un llamado a los salubristas para generar bases de datos de farmacovigilancia a fin de poder documentar el impacto de los medicamentos.

Sugirió además hacer énfasis en la formación de recursos humanos en salud, en concienciar a los clínicos sobre el uso eficiente y seguro de los fármacos e incrementar la cultura de la farmacovigilancia, que las decisiones del estado respecto a los medicamentos no dejen fuera a la farmacovigilancia, que se contabilice el consumo de fármacos y que se eficiente  la cadena de suministro.

A t e n t a m e n t e

“Guadalajara, Jal., a 31 de Octubre de 2018

 

Texto: Nelda Judith Anzar

Fotografía: Fryda Villa Alejandre