En México, se estima que hay 3.6 millones de niños que se enfrentan a condiciones laborales peligrosas

Tuvo lugar la conferencia “Trabajo infantil y salud. El papel de los gestores de salud en la prevención del trabajo infantil” en el marco del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo.

En 2016, se calculó que en el mundo había 152 millones de niños trabajando de entre 5 y 17 años, de los cuales 73 millones realizaban actividades peligrosas, mayormente en África, sin embargo, 5.3 por ciento de este total se encuentran en América; por lo que se estima que en México son 3.6 millones de niños en esta situación. 


El director del Instituto de Investigación y Salud en el Trabajo del Departamento de Salud Pública del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), Dr. Martín Acosta Fernández,  expuso al inaugurar el 3o Foro de Análisis de Políticas en Seguridad y Salud en el Trabajo que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) define al trabajo infantil como “toda aquella actividad que priva a los niños de su potencial y su dignidad, que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico” y este puede ser un acto de trabajo forzado.

 

Este problema  es acentuado cuando está ligado con situación de calle lo que les expone a riesgos tales como marginación, violencia, adicción a drogas, delincuencia y explotación sexual. A este respecto, comentó que México junto con Argentina, Brasil, Colombia y Perú, es identificado como un país con altos niveles de turismo infantil, donde niños y niñas son prostituidos y a cambio, como pago, llegan a recibir ropa y comida.

 

Refirió que desde el 28 de abril de 2003 se conmemora el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, el cual  promueve la OIT en colaboración con Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD por sus siglas en inglés), mismo que se encuentra contemplado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible “con el  propósito de promover entornos de trabajo seguros para todos los trabajadores en el 2030 y la erradicación del trabajo infantil”, resaltó.
 

En este marco, tuvo lugar La conferencia “Trabajo infantil y salud. El papel de los gestores de salud en la prevención del trabajo infantil” a cargo de la  profesora investigadora del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), Dra. Patricia Murrieta Cummings quien añadió que el trabajo infantil es un problema no sólo económico o social, sino también de salud, pues se sabe que muchas de las enfermedades que generan discapacidad en la etapa adulta tienen su origen en la inserción temprana en tareas inadecuadas para el desarrollo infantil.

 

Destacó que esta problemática no sólo afecta a países como Bangladesh o Pakistán, sino que está presente en México de formas que abarcan tanto el trabajo en las calles como en las industrias o en el agro.No obstante uno de los logros recientes en esta materia es la edad legal para trabajar, la cual pasó de los 14 a los 16 años.

 

“En el 2014 hubo cambios importantes en la legislación mexicana, y la edad mínima para el trabajo infantil se aumentó a 16 años, en lugar de los 14 que eran. A partir de ahí, ha estado sumamente presente, el tema del trabajo infantil, en la agenda pública.”

 

No obstante y a pesar del interés mostrado por las instancias públicas, es un problema rebasado por la realidad, dijo, toda vez que aunque está plenamente identificado en México, ha sido difícil erradicar. 
 

Por lo anterior, invitó al auditorio y en particular a los gestores de salud, a comprender la magnitud del problema y tomar acciones para su erradicación y prevención; además, de cuestionar  la responsabilidad que tienen en mejorar las condiciones de vida.

 

 
En el presídium también estuvo  el jefe del Departamento de Salud Pública, Dr. Igor Martin Ramos Herrera, quien acudió en representación del Rector de Centro, Dr. Jaime F. Andrade Villanueva y tuvo a su cargo la inauguración del evento.

A T E N T A M E N T E

“Piensa y Trabaja”

Guadalajara, Jal., a 7 de mayo de 2018

 

Texto: Nathalia Atristain y Carolina Saldivar

Revisó: Nelda Judith Anzar

Fotografía: Fryda Villa Alejandre