El frenillo sublingual corto es un frecuente problema que desestimula la lactancia materna

El cirujano pediatra, Dr. Pedro Arenas Aréchiga impartió una conferencia sobre el particular en el Día Internacional de las Consultoras de Lactancia IBLCs

Una de las causas de tomas largas e insatisfechas durante el amamantamiento de un bebé y de heridas en el pezón de la madre es la anquiloglosia o frenillo sublingual corto, problema que afecta a 2.1 varones por cada recién nacida mujer.

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de las Consultoras de Lactancia (IBLCs por sus siglas en inglés), la Coordinación de Investigación del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), invitó para hablar sobre el tema al Dr. Pedro Arenas Aréchiga, egresado de la Universidad de Guadalajara y especialista en Cirugía Pediátrica por el Consejo Mexicano de Cirugía Pediátrica, quien reunió a profesores, investigadores y estudiantes interesados en el tema en el Auditorio Ramón Córdova de este núcleo universitario.

“Durante muchos años al término anquiloglosia nadie le hacía caso, las pobres mamás eran las que sufrían. Sin embargo, gracias a las consultoras en lactancia materna –que me da mucho gusto que existan y su trabajo también- empezaron a llamar la atención y a decir que el frenillo corto estaba dando problemas y empezamos a intervenir nosotros”.

El especialista expuso que la anquiloglosia o el frenillo sublingual corto es la extensión de la membrana mucosa situada bajo la lengua. Ésta membrana además de ser muy corta, suele ser gruesa y rígida o inelástica lo que ocasiona problemas en  el proceso de amamantamiento tanto para el neonato como para la madre.

“Una cuarta parte de los problemas de lactancia se asocian con el frenillo sublingual corto”, aseveró.

Y es que, explicó que la anquiloglosia limita al bebé a succionar correctamente del pezón de la madre, toda vez que la lengua de éste no puede abarcar la mayor parte de la areola del seno por debajo de la tetilla activando la primera parte de su paladar, esto es a nivel de encías y no el paladar blando, lo que  desencadena una especie de mordida que termina por lacerar al pezón.  Ello le puede desencadenar atragantamiento debido también a que no respira simultáneamente mientras succiona.

Detalló que un mal “agarre” del pezón, implica una mala técnica de extracción de la leche. Ello puede derivar en problemas como tomas excesivamente largas o que el recién nacido parezca no saciarse e incluso, a no ganar peso.

En tanto que en la madre pueden aparecer grietas dolorosas en los pezones, bloqueo de conductos mamarios, mastitis y baja producción de leche, entre otros síntomas.

El galeno señaló que, ante estos casos, la frenectomía está indicada para solucionar el problema cortando la membrana para liberar la lengua, cuyo procedimiento se realiza con anestesia local, no tiene riesgo y es ambulatoria.

Arenas Aréchiga, habló durante su disertación de los cuatro tipos de frenillo y sus características anatómicas, así las escalas para evaluarla como la de Hazelbaker, la de Bristol, la de Martinelli y la Corilos con las que se facilita el diagnóstico de anquiloglosia y se apoya la decisión de realizar la frenectomía.

Tras una investigación de 90 pacientes, Arenas Aréchiga refirió que la anquiloglosia se presenta en una relación de 2.1 niños por cada niña, en 56 de los 90 casos son productos de madres primigestas. La atención médica de estos casos fue solicitada desde la primera semana de vida y hasta los 6 años de edad y 87 requirieron de intervención quirúrgica. De éstos, en 84 no presentaron ningún tipo de complicación durante el corte del frenillo sublingual, excepto por “dos gotas de sangre” ni  tampoco se reportó ningún tipo de dificultad postoperatoria, etapa en la cual participa la madre con masaje en las encías y ejercicios de succión introduciendo el dedo enguantado a la boca del bebé.

A T E N T A M E N T E

“Piensa y Trabaja”

Guadalajara, Jal., 7 de Marzo de 2018

 

Texto: Mtra. Nelda Judith Anzar

Fotografía: Fryda Villa Alejandre